Han tenido que pasar 15 días para que dijera por primera vez eso de "¡Qué día más duro!". Llevamos un viaje tan intenso en emociones y momentos por el Tíbet (y anteriormente en la China desconocida) que todos los días han estado cargados de muchas (y apasionantes) instantáneas con las que acostarse. Hoy, sin embargo, el largo e inevitable trayecto de vuelta a Shigatse desde el Campo Base del Everest en Tíbet por la Carretera de la Amistad nos ha dejado un precioso amanecer en el Everest en donde hemos pasado la noche, una parada auténtica en el viejo Shegar para visitar su antigua fortaleza o dzong, su barrio tibetano y ... ¡muchos kilómetros de carretera!
Esto también me ha servido para organizar un poco las fotos, mi cabeza y el itinerario de lo que tenía que venir.
- Amanecer ante el Everest y Carretera de la Amistad
- Fortaleza y monasterio Shegar, Nepal tendrá que esperar
- Larga ruta hasta Shigatse
Amanecer ante el Everest y Carretera de la Amistad
ALTITUD 5.200 m Me ha costado mucho dormir esta noche y no por el frío precisamente (las chicas que regentan la yurta no se callaron hasta las tantas no se muy bien porqué) y cuando lo logré, ya estaba sonando mi despertador a las 7.10 de la mañana. ¡No! No pensaba perderme el amanecer ante el Everest aunque el resto de mi expedición esté más perezosa. No todos los días se duerme a los pies de este coloso, ¿verdad?
Hoy soy mucho más consciente del reto logrado. 5.200 metros y, más allá de la fatiga por falta de oxígeno, no he tenido ninguna secuela secundaria. ¡OBJETIVO CONSEGUIDO! El Campamento Base del Everest en Tíbet, un atardecer en el Himalaya y este amanecer ya forman parte de esos instantes viajeros para guardar en esa memoria de recuerdos y contar a mi pequeñaja. ¡No pido más!
Mientras una luz muy diferente a la de ayer por la tarde comienza a iluminar uno de los picos más escalados del mundo (y ya desayuno con mis compañeros que por fin se han levantado), me pongo a reflexionar sobre que se le puede pasar por la cabeza a un escalador para ascender semejante montaña sin oxígeno extra (está muy mal visto entre las "reglas no escritas" de los montañeros al parecer). Si a 5.200 metros casi te falta el aire, ir ascendiendo a las diferentes bases a 6.000, 7.000, 8.000 ... dejando atrás más de 500 cuerpos de otros que han perdido la vida desde el primer ascenso de Edmund Hillary allá por 1952 (la primera mujer fue la japonesa Junko Tabei en 1970) y ahora constituyen hitos de señalización en la escalada, es una verdadera locura. O para ellos no, está claro. 10'30, deshacemos el camino...
Los paisajes marcianos de esta parte del Tíbet son ya una estampa difícil de olvidar pues nos han acompañado largas jornadas todos estos días aunque ya no pararemos tanto como a la ida.
No obstante, algunos puntos merecen un "revisionado", ¿verdad?. El mirador a 5.198 m desde el que divisamos por primera vez el Everest ayer hoy no luce tan claro. La verdad es que hemos tenido un viaje casi perfecto y con la suerte necesaria en los momentos clave.
El resto de la mañana la expedición va bastante callada. Ni siquiera Sele, siempre con alguna anécdota que contar, tiene excesivas fuerzas para sacar temas y yo mismo viajo ensimismado en mis reflexiones y pensando sobre la lección de vida que aprendí ayer en un atardecer que ya no voy a olvidar.
¿Paramos en el viejo Shegar? Ya estamos de nuevo en la Carretera de la Amistad y a la ida habíamos visto un cruce que señalaba un viejo fuerte. Podríamos ir a verlo...
NOTA IMPORTANTE QUE DEBES LEER:
Si has llegado hasta este artículo del diario de viaje al Tíbet y te sale esta caja es que ya estamos dentro de la Región Autónoma del Tíbet y debes conocer 3 datos:
- 1. Este relato forma parte de una guía completa de nuestro viaje al Tíbet y dispone de muchos más artículos que te servirán para preparar el tuyo. Ojo, Tíbet es más que Lhasa aunque muchos paquetes se limiten a ella.
- 2. NO es posible viajar al Tíbet por libre. Más allá del propio visado chino, es necesario obtener un Permiso de Entrada a Tíbet que se te exigirá para coger cualquier vuelo/tren que se dirija a su interior y más veces durante tu viaje. Este trámite SOLO Y EXCLUSIVAMENTE se puede conseguir contratando un tour con una agencia especializada. Nosotros hemos viajado con Youlan Tours que además te permite diseñar un viaje a medida con experiencias únicas diferentes a las rutas tradicionales en toda China y trabaja con guías en español.
- 3. Ni decir tiene que debes tener un seguro de viaje pero OJO, TEN CUIDADO, necesitas uno apropiado que te permita realizar actividades hasta los 5.200 metros y no todos tienen esa cobertura (o casi ninguno). El nuestro, como siempre, es el de IATI Seguros aunque en esta ocasión necesitamos la modalidad MOCHILERO para tener toda la cobertura en esas altitudes
Fortaleza y monasterio Shegar, Nepal tendrá que esperar
ALTITUD 4.330 m Cuando iniciamos esta aventura hace ya muchos días en Shanghái no comentamos un aspecto importante de nuestro itinerario: Un viaje al Tíbet que incluya el Campamento Base del Everest y la famosa Carretera de la Amistad perfectamente puede seguir hacia Nepal por el paso y acabar en Katmandú para regresar a casa. No obstante, nosotros siempre hemos preferido conocer en profundidad el destino allá donde vamos y priorizamos en zonas de esa China más desconocida que tener una visión muy parcial de Nepal en los pocos días que nos quedarían. Eso si, siempre haríamos Tíbet-Nepal y no Nepal-Tíbet ya que los ascensos de forma inversa son excesivamente bruscos y propicios para el mal de altura (pasas por la frontera a 1.700 metros, llegando a 2.700 metros muy rápido y en Dzongkha estar ya a 3.500 metros, por no hablar de que se llega al Campamento Base a 5.200 metros en dos jornadas desde la frontera). Sea como fuere, aquí estamos.. ¡Bienvenidos al viejo Shegar!
El viejo Shegar o también conocido como Xegar, simplemente Shegar o New Tingri, 7 km al noroeste de Baber dejando la Carretera de la Amistad, no debe confundirse con lo que los locales llaman Tingri, Old Tingri o Gangga, que es un pueblo a 100 kilómetros. Aquí se conservan las ruinas de un importante puesto defensivo que sirvió para combatir contra los guerreros Gurkha de Nepal pero que quedó destruido también en la Revolución Cultural China
¿Ruinas? El esplendor y la magia de los restos de las murallas defensivas del Shegar Dzong serpentean por el pináculo vertical que se cierne sobre la ciudad completando en la actualidad 2 kilómetros de kora en torno a un monasterio. ¡No podemos dejar de subir!
Estamos en el llamado "Fuerte de Cristal" o "Cristal Blanco" (que viene del nombre de Xegar que significa "cristal brillante" en tibetano) que alberga Shegar Chode Monastery, un viejo lugar sagrado que ha vivido diferentes escuelas y tradiciones (Nyingma, Sakya, Gelug y Kargyu) hasta quedar como una pequeña institución Gelugpa construida en 1269 que llegó a tener 800 monjes pero donde, desafortunadamente, ahora apenas quedan una treintena.
Desde esta posición elevada se aprecia perfectamente como el cauce del río separa lo que siempre ha sido un pequeño pueblo en la base de la montaña con un pintoresco barrio tibetano muy reconocible y las nuevas construcciones de tipo chino en urbanizaciones alineadas al otro lado
Tras visitar muy relajadamente el fuerte y monasterio, tomamos algunas fotos desde la zona del río con sus puentes que además permite un paseo muy agradable.
PINCELADAS PARA ENTENDER EL BUDISMO TIBETANO (VOL10):
Existen varios símbolos o herramientas de enseñanza que sirven de punto de partida para las cualidades de iluminación mental, mente-cuerpo, corriente-mental y conciencia en el budismo tibetano llamado bkra-shis-rtags brgyad o asta-mangala. Estos 8 signos son los siguientes
- El nudo infinito
- La caracola
- El parasol
- La flor de loto
- Los peces dorados
- El jarrón precioso
- La rueda
- La bandera de la victoria
Si quieres saber su significado puedes leer un artículo muy detallado en la propia Wikipedia
Como es hora de comer, aprovechamos para hacerlo ya de nuevo en la carretera en el que había sido nuestro alojamiento de escala en la ruta hacia el Campamento Base del Everest hace un par de noches, el Shegar Rooftop the World Grand Hotel. Todavía quedaban muchas horas de camino hasta Shigatse.
Larga ruta hasta Shigatse
Son las 13.10 cuando retomamos la Carretera de la Amistad para afrontar otras 5 largas horas hasta Shigatse.
En 5 horas a uno le da tiempo a pensar muchas cosas, especialmente que cuando llevas tanto tiempo a semejante altitud el cansancio se manifiesta antes o después aunque no hayas experimentado el temido "mal de altura". Simplemente es hartazgo a estas cotas de más de 4.000 metros de nivel medio, especialmente los que vivimos a 0 metros sobre el nivel del mar
ALTITUD 3.670 m Atrás dejamos parajes ya conocidos y otros sobre los que nos hubiera encantado aprender más como sobre la vida en tiendas nómadas de las familias de pastores Dropa. No obstante, agradecemos llegar en torno a las 18'00 al curioso (pero acogedor) Shigatse Gesar Hotel que ya nos había servido de alojamiento a la ida y aunque a Sele aún le han quedado fuerzas para salir a cenar, tras una noche sin muchas horas de sueño y demasiada comida tibetana, a uno le ha prestado pegarse un capricho que siempre me acompaña desde España para levantar el ánimo en esas jornadas duras como la de hoy.
Lo que no sabía en ese momento es que Shigatse se iba a convertir en ¡LA GRAN SORPRESA DEL VIAJE! Ese gran viaje que comenzó en Shanghái, tuvo un recorrido tan auténtico en una China interior desconocida, alcanzó en Xining nuestra puerta de entrada y nos "elevó" con el Tren de las Nubes hasta Lhasa para, poco a poco, alcanzar el Campamento Base del Everest y regresar por el viejo Shegar y la Carretera de la Amistad, acaba aquí. Empiezan dos jornadas de las que poco sabemos... y suelen convertirse en las más fascinantes
Isaac (con Sele), desde Shigatse (Tíbet)
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Más sorpresas?? Yo creo que ya es imposible sorprendernos más!!
Siempre hay sorpresas 😉
la verdad es que si que parece un paisaje marciano, no se ve ni un árbol, pero es un paisaje que atrae solo con verlo en fotos, supongo que en persona haya sido una pasada.
A veces, cuando nos ponemos a escribir, me resulta muy complicado transmitir ciertas sensaciones. Aquí por lo menos las fotos hablan por si mismas, jejej. Un biquiño muy grande Ana María 😉