May
30
Viene de AQUI …
Todo el mundo ha oido hablar alguna vez de Sissi, emperatriz de Austria. Nosotros realmente nunca nos habíamos interesado por su historia hasta este momento, pero jugó un papel fundamental en la historia de Hungría.
Nos habíamos quedado en la Hungria de los Habsburgo, una vez expulsados los turcos, que había dejado una Hungría como una mera provincia de este imperio. En 1848-1849 una dura Guerra de Independencia que fué brutalmente sofocada pero la resistencia Hungara unida a las derrotas militares sufridas por Prusia en 1859 y 1866 forzaron a negociar con los liberales hungaros liderados por Deak (estatua que vimos antes) una Monarquía Dual (dos reinos, dos parlamentos). Sissi, casada entonces con Francisco Jose I de Austria recibió este honor y en 1867 obtuvo el nombramiento de Reina de Hungria.
El Teatro de la Opera de Hungria fué inagurado por Sissi y su marido en 1884 tras nueve años de construcción en la Calle Andrassy. Realmente es uno de los edificios más bonitos de todo Budapest y uno de los teatros más bonitos del mundo, competidor directo del Teatro de Viena.
La visita guiada, de 45 minutos aproximadamente, resulta muy interesante, dandose detalles como el peso de la lampara (antiguamente de gas) de 3t o el cortafuegos entre el anfiteatro y la zona de actuación, además de la multitud de salas de espera, palcos o pasillos.
Hungría no aprendió de sus errores, y tras varios acontencimientos, volvieron a apoyar a Alemania en la Segunda Guerra Mundial aunque en 1944 Horty intentó negociar con los aliados a espaldas de Hitler. Nuevo error. El terror se apoderó de Budapest y se convirtió en una lluvia de bombas y asesinatos, un verdadero campo de batalla.
La derrota de Alemania, finalmente, trajo a Hungría el comunismo y un proceso de nacionalización, tras unas elecciones amañadas de 1947. Los campesinos fueron obligados a trabajar en granjas colectivas. Nació en 1949 la AVH, policía secreta que denunciaba a los "enemigos de clase", convirtiendose en el auténtico terror que vemos en este museo, incluidas sus celdas.
El día ha sido muy enriquecedor culturalmente, aunque trasladarlo a un relato creo que puede resultar algo pesado para quién lo lea. Lo hemos intentado hacerlo lo mejor posible. Ha llegado la hora de relajarnos un rato. Como está lloviendo un poco ahora mismo decidimos coger el segundo metro más antiguo del mundo, el metro de Budapest. Para ello compramos en las maquinas dos ticket (290 HUF cada uno para más de tres paradas) y los tickamos en una maquina que hay antes de entrar al metro y vamos desde Vorosmarty utca hasta la parada de Szechenyi furdo.
Es ésta última, los baños termales ubicados en el Parque Municipal al final de la calle Andrassy y nada más salir del metro, los elegidos por nosotros, los baños termales de Szechenyi.
Al contrario que en el viaje reciente a Siria, aquí no hay problemas para ir hombres y mujeres a la vez. Además las instalaciones se encuentran muy limpias, lo que no quita para que nos trajeramos nuestras propias chanclas y bañador, y alquilar allí unas toallas (1200 HUF por dos). Para entrar se paga un importe-deposito, del cual se te devuelve una cantidad según salgas un tiempo antes o después. A nosotros por estar alrededor de 2h nos cobraron 2500 HUF cada uno, más una cabina para cambiarnos (400 HUF).




