Hoy no hay madrugón. O no tanto, que después de diez días levantándonos antes que el sol, las once de la mañana son casi un lujo. El último día en Luxor no tiene templos ni tumbas en la agenda: hoy toca despedirse del equipo que nos ha cuidado estos días, dar una vuelta por las tiendas y, sobre todo, cumplir una misión que llevo en la cabeza desde que aterricé en Aswan: encontrar algo especial para el museo de Oli. Porque sí, mi pequeñita tiene un museo en casa con piezas de casi todo el mundo (ya os contaré algún día) y de Egipto no podía volver con cualquier cosa. ¿Me acompañáis en este cierre tranquilo antes de la paliza de aviones de mañana?
Atrás quedan aquella llegada a un Egipto sin pirámides, Abu Simbel, la faluca, el Valle de los Reyes, Nefertari, el globo, Abydos... Diez días que han superado con creces unas expectativas que, os lo confieso, tenía por las nubes. Mañana, 16 de diciembre, enlazaremos Luxor, El Cairo, Madrid y A Coruña en una sola jornada. Pero eso es mañana. Hoy, Luxor a nuestro ritmo.
- Egypt VIP Travel: conocer al equipo de Tawy en Luxor
- Especias y escaparates: un paseo por las tiendas de Luxor
- Una caja con escarabajo para el museo de Oli
- Una terraza frente al templo de Luxor
- El regreso vía Luxor, El Cairo, Madrid y A Coruña
Egypt VIP Travel: conocer al equipo de Tawy en Luxor
La mañana empieza acompañando a David a la oficina de Egypt VIP Travel. Él tiene cosas que resolver y nosotros aprovechamos para ponerle cara a la gente que ha estado detrás de cada traslado, cada entrada y cada toallita refrescante de estos días. Allí nos recibe Fatma, que es quien lleva un poco la parte de Egypt VIP Travel, el receptivo de Tawy Tours en Egipto. Son del mismo dueño, los mismos socios: aquí hacen de receptivo y Tawy Tours es, digamos, la mayorista en España. ¿Os suena el nombre? Pues sí, son los mismos a los que les «empatamos» el partido de fútbol el otro día, jaja. Hoy, sin revancha.
Mesas, ordenadores, murales de viajes... y las pirámides en una pared mirándome fijamente, como diciéndome «¿y tú cuándo?». Paciencia. No venimos a contratar nada ni a hacer turismo de oficina; venimos a saludar, a dar las gracias y a conocer a quienes hacen que un viaje como este funcione. Tengo que reconocer que me gusta cerrar así, por el lado humano, después de tantos días de piedra, arena y faraones. Detrás de Mohammed y Kimo, nuestros guías, hay un equipo entero que no sale en las fotos de los templos.
Si habéis leído cómo empezó todo, ya sabéis que yo no buscaba «hacer Egipto». Buscaba una forma de visitar estos sitios que nos dejara tiempo para quedarnos, para estar solos en una tumba, para no ir a la carrera. Y eso, a estas alturas del viaje, ya sé a quién se lo debo. Así que, Fatma, Ali, Mohammed, Kimo y compañía: GRACIAS.
ACTUALIZACIÓN 2026: DE LA DAHABIYA DE ALI A RAFAHEYA
En aquel viaje de 2019, Ali, el dueño de Tawy Tours, estaba a punto de inaugurar su propia dahabiya de 8 camarotes. Esa dahabiya es Rafaheya, que hoy navega el Nilo entre Luxor y Aswan... y en la que acabé navegando años después.
Especias y escaparates: un paseo por las tiendas de Luxor
Después, calle. Toca la ronda de últimas compras, esa que uno siempre deja para el final y luego se arrepiente. Entramos en una tienda de especias de las de barriles de madera llenos hasta arriba y estanterías de tarros que te entran por la nariz antes que por los ojos. Huele a Egipto, no os voy a engañar. ¿Compré especias?
NO. Lo mío hoy es otra cosa y lo tengo muy claro, pero el sitio se presta a curiosear un rato (y a que te intenten vender media tienda, claro).
Lo de los escaparates con el cartelito de «NO ACOSAMOS» (en varios idiomas, no os preocupéis) se ha puesto de moda en Luxor y me resulta de lo más curioso... porque los vendedores siguen siendo MUY pesados, no nos engañemos. Eso sí, hay que reconocer que en este tipo de tiendas te dejan mirar más tranquilo y eso, después de diez días de «my friend, my friend», se agradece. ¿Que el cartel transforma el bazar en un paseo zen? No. ¿Que cambia la experiencia de entrar? Un poco, sí.
Una caja con escarabajo para el museo de Oli
Y aquí llega la misión del día. En una tienda de antigüedades de Luxor, entre dos egipcios que se lo toman con la calma de quien ha visto pasar a muchos como yo, encuentro LA caja: artesanía, con un escarabajo que es justo lo que llevaba días buscando, oculta en una esquina de un apartado trasero del bazar. ¿Qué si regateé? Pues claro que regateé, estamos en Egipto. ¿El precio? Ese me lo guardo, que es pieza de museo y a los museos no se les pregunta cuánto costaron sus piezas, ¿verdad? Eso sí, me enamoré de ella nada más verla.
Ya os lo dije al hablar del taller de alabastro de hace tres días: aquello me pareció una turistada que sobraba totalmente y nunca compraría allí. El regalo de Oli tenía que ser algo especial, elegido con calma y con sentido, no una compra de excursión organizada. Esta caja hoy forma parte de su museo, al lado de piezas de medio mundo.
Una terraza frente al templo de Luxor
Son casi las cuatro de la tarde y acabamos en una terraza acristalada de un primer piso frente al templo de Luxor, de esas con sillones pegados al ventanal y la explanada al otro lado de la calle. No me preguntéis cómo se llamaba el sitio ni qué tomamos, porque no me acuerdo (si alguien lo reconoce en la foto, le debo un karkadé). Lo que sí tengo grabado es el templo ahí, a tiro de piedra, sin entrada que pagar ni horario que cumplir, y nosotros con la cabeza ya haciendo balance.
Porque este fue mi primer viaje a Egipto y todavía sigo sin conocer el Egipto de las pirámides. Lo tengo prometido a Oli y las promesas a una hija se cumplen. Siempre tuve las expectativas de Egipto muy altas; para mí es EL gran viaje que hay que hacer alguna vez en la vida. Pero también he visto siempre a los grupos haciendo un viaje muy empaquetado, muy masificado, en grandes cruceros desembarcando todos a la vez en el mismo templo a la misma hora... y hay mucha gente que vuelve decepcionada. No creo que eso hubiera encajado conmigo. Hacerlo así, abriendo tumbas para nosotros, estando completamente solos en templos y pasadizos, como en las películas ochenteras que llevo en la cabeza desde niño, es otra historia. Por eso volveré a Egipto cuando pueda hacerlo con este tipo de exclusividad. Y volveré con Oli, por supuesto, para conocer la Gran Pirámide.
El regreso vía Luxor, El Cairo, Madrid y A Coruña
¿Qué no había madrugón? Ya, bueno, era el dia anterior. A las 6'00 el ala del avión sobre un horizonte naranja despide el Nilo. A las 9'00, El Cairo, primera escala y la primera vez en once días que miro una pantalla de salidas en lugar de un pilono. Hoy cambiamos templos por conexiones y propinas por tarjetas de embarque.
Después, Madrid. Sobre las 14:30 seguimos en Barajas, en la puerta M28, con la pantalla anunciando el IBE 0524 a A Coruña: embarque a las 15:05 y salida prevista a las 15:45. Queda un vuelo, el más corto y el más largo a la vez, porque es el que lleva la caja del escarabajo a su museo. Sé que a Oli, tan pequeña, le va a dar igual, jaja... pero algún día me lo agradecerá.
¿Repetiría este viaje ? Mil veces. Pero lo repetiría en un crucero por el Nilo, que es algo mágico, pero NO en una motonave, que son horribles de masificación. El río es el mismo para todos; la forma de recorrerlo, no. Y eso, al final, pesa tanto como el destino. Quien me conoce ya sabe que es raro verme en grupo y con agencia, pero hay países en los que la diferencia entre ir con quien sabe y no ir con quien sabe es, literalmente, entrar en una tumba o quedarte en la puerta.
ACTUALIZACIÓN 2026: volvimos al Nilo en Rafaheya - Volví años después, en septiembre de 2026, a bordo de Rafaheya, la dahabiya que Ali estaba a punto de inaugurar cuando hicimos este viaje. Aquello que en 2019 era un proyecto del que nos hablaba con brillo en los ojos acabó convirtiéndose exactamente en la manera de navegar el Nilo que yo quería para volver: pocos camarotes, vela, calma. ¡Qué ganas tenía! Lo cuento en su propio diario.
Así acaba un viaje que empezó en un Egipto sin pirámides y termina en Luxor, con la visita a Fatma y el equipo, un paseo por las tiendas y una caja con escarabajo que ya forma parte de nuestra historia familiar. Egipto tenía para mí las expectativas de un gran viaje y las ha superado: tumbas abiertas para nosotros, templos vacíos, pasadizos a solas... Queda pendiente el Egipto de las pirámides con Oli y Paula. Y esa promesa me la llevo a casa junto al Nilo. ¿Dónde será el siguiente?
Isaac (junto con la Expedición Pobes), desde Luxor (Egipto)
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