El año pasado, España batió su récord de turistas internacionales. Más de 90 millones de extranjeros eligieron nuestras tierras como destino para sus vacaciones. Ahora bien, ¿somos los españoles tan viajeros como el resto del mundo? La respuesta es… ¡Sí! En 2025, hemos hecho 46,4 millones de desplazamientos. Aunque todavía estamos un pelín lejos de las cifras prepandémicas, seguimos siendo muchos los que aspiramos a sentirnos como Phileas Fogg (ya sabéis, el famoso personaje de Julio Verne y La vuelta al mundo en ochenta días).
Ahora bien, algunos viajan más que otros. Según RTVE, los madrileños, los vascos y los riojanos son los que más se mueven. Y sí, es una cuestión de edad: los millenials y la generación Z no se lo piensan tanto a la hora de lanzarse a la aventura. Sin embargo, sus viajes suelen ser más cortos y algunos, dada la falta de pecunio (aún tienen que consolidar su posición en el mercado laboral), dependen de los préstamos Avafin para financiar sus ansias de conocer el globo.
Sea como sea, jóvenes y no tan jóvenes solemos quedarnos cuatro días en el lugar de destino. Al menos, eso muestra una estadística realizada con datos del INE. Ni que decir cabe que, como siempre, algunos escapan a la norma general y pernoctan más tiempo. De hecho, tal es el deseo de mimetizarse con el destino que en las redes sociales han comenzado a circular vídeos que alertan sobre cuál es el tiempo límite que podemos permanecer en un país extranjero como turistas.
Para esos a los que les gusta estirar el viaje como si se tratara de un chicle, a continuación, recopilamos algunos de los aspectos que tienen que tener en cuenta antes de planificar unas vacaciones larguitas.
La duración de tu viaje no importa si controlas la cartera
En su canción Escuela de calor, el grupo ochentero Radio Futura decía claramente «cuida esas manos, chico». Pues bien, al igual que ellos, nosotros también le aconsejamos al viajero dejar la cartera a buen recaudo y mantener sus manos donde no la alcancen. De lo contrario, el viajero gastará más dinero del debido y, en caso de imprevistos, no tendrá con qué hacerles frente.
Se estima que la inmensa mayoría invertimos el 20 % de nuestro sueldecito, con el esfuerzo que nos cuesta ganarlo, en viajar. Como el riesgo de terminar en números rojos es más alto cuanto más se alarga el viaje, recomendamos administrar bien el dinero. ¿Cómo? Lee nuestros tips.
No viajes solo, hazlo en compañía
¿Quién dijo aquello de mejor solo que mal acompañado? Económicamente, viajar es más asequible si lo haces con alguien más y si eliges un apartamento en lugar de un hotel. Las casas y los pisos turísticos a los que nos referimos no suelen cobrar por número de personas, sino por noche.
De esta manera, el gasto del alojamiento se dividirá entre tantas personas como te acompañen en tu periplo. Así, todo es mucho más barato.
Vive al día, pero dentro de un límite
A todo el dinero que tienes reservado para tus merecidas vacaciones, réstale los gastos fijos (alojamiento, comidas, billetes de ida y vuelta…) y divide lo que te quede entre el número de días que estarás en el lugar de destino. El resultado que obtengas con este ejercicio de cuadernillo Rubio será tu tope diario. Ajústate a él.
Que te quede claro: 90 días de viaje, ni uno más
Existe una normativa legal que estipula cuánto tiempo puede quedarse un turista en el país al que ha viajado sin dejar de ser eso, un turista. Se trata de la regla de los 90 días, que afecta a los 27 países que forman el espacio Schengen. Si eres español y, en general, ciudadano de la UE, no tienes por qué preocuparte, pero si vienes de un país que está fuera de la UE, tendrás que cumplir la regla.
Para estos viajeros algo más desafortunados, la norma establece que podrán estar tanto tiempo como quieran en España, Francia, Italia, Alemania… siempre y cuando no superen los 90 días en total en el espacio Schengen (dentro de un periodo de seis meses).
No hace falta, por tanto, que los 90 días sean consecutivos. Pero sí es importante cumplir la regla para evitar multas que les dejen sin un duro en el bolsillo.
¡Bendita sea la tarjeta de débito!
Vivimos en una sociedad cashless. En la Edad Media, los comerciantes llevaban a cuestas (en las alforjas que cargaban sus burritos) el dinero contante y sonante. Desde entonces, y afortunadamente, ha llovido bastante y ya no hace falta ir por ahí presumiendo de billetes y monedas. En su lugar, es suficiente con llevar una tarjeta. Es más segura (si la pierdes, puedes bloquearla); es más cómoda (adiós a los fajos, que pesan poco y se vuelan con el viento), y no ocupa nada de espacio.
No obstante, aconsejamos que sea una tarjeta de débito. Así, sólo podrás gastar lo que haya en ella (ni un euro más). Con esto, evitarás endeudarte y sobreendeudarte, que es todavía peor. Los créditos y los préstamos de AvaFin déjalos mejor para lo que te contamos en el siguiente apartado.
Solución infalible para imprevistos de última hora
Hay quienes aconsejan contratar seguros de viaje para cubrir esos cambios que surgen en el momento menos pensado y que ponen patas arriba nuestra magnífica planificación inicial. Otros, sin embargo, se decantan por solicitar un préstamo puntual, con el que sufragar ese gasto de última hora con el que no contaban:
- retrasos de vuelos;
- cambios en el medio de transporte;
- una noche más porque han cancelado el tren y no podemos volver;
- la avería del coche, que nos ha dejado tirados en la carretera;
- el servicio de urgencias en el hospital (no todos los países tienen sanidad pública);
- etc.
Todas estas situaciones anteriores han sucedido, suceden y seguirán sucediendo en el futuro. Por eso, como evitarlas es algo difícil, solo nos queda prevenir. Actualmente, el uso de las nuevas tecnologías lo ha simplificado todo: con empresas como AvaFin, solicitar un préstamo en línea para cubrir el imprevisto en cuestión es mucho más cómodo.
Solo hay que ser mayor de edad, pero sin pasarnos (como mucho, 65 años); tener DNI o NIE, y proporcionar un número de cuenta y un recibo que prueben nuestra solvencia.
Los préstamos, que pueden alcanzar los 300 euros, se devuelven en un plazo de hasta 30 días. No hay comisión de apertura ni papeles y, además, si el viajero cumple con la entrega a tiempo, cada vez podrá solicitar un préstamo mayor. Incluso hay préstamos de 2.000 euros para viajeros cumplidores.