Llevo diez días en Bután. He dormido con monjes. He visto falos gigantes pintados en paredes de casas. He vivido con nómadas a 4.000 metros. He cenado en una granja y cruzado el puente colgante más largo del país. Pero nada de eso me había preparado para el momento en que el Nido del Tigre aparece entre las nubes. Y ya ni te digo para alcanzar ese "mirador secreto" al que pocos llegan donde verlo en una perspectiva muy diferente: de arriba a abajo.
Y al final del día, por si fuera poco, Bután me tiene preparada una sorpresa extra que ni imagino: acabaré en un baño de piedras calientes (dotsho) o cantando una canción en un karaoke de Paro con los dos Pema. Pero eso lo cuento al final. Hoy no es un día de turismo. Es un día de esos que te cambian la forma en que entiendes un viaje. Os lo cuento entero.
- Ruta del día: Paro - Taktsang - Paro
- Planificación y reservas con antelación
- Por qué madrugar al Nido del Tigre cambia el viaje entero
- Subir al Taktsang: 900 metros de leyenda (los datos que pocos cuentan)
- 07:00 — El arranque: caballos, ermitas y los primeros escalones
- 08:10 — El primer reveal entre nubes
- 08:40 — La cueva donde nació el Segundo Buda
- Los miradores principales y la bajada a la cascada
- Dentro del Tiger's Nest, los templos donde no puedes hacer fotos
- El mirador secreto al Nido del Tigre al que sube solo el 1% de la gente
- La bajada y el capuchino del Taktsang
- ¿Subir por la mañana o por la tarde? Mi opinión
- La comida junto al río que Tashi había preparado en secreto
- Dotsho: el baño de piedras calientes que te quita 7 horas del cuerpo
- Cocinar ema datshi con la hermana de Tashi
- Cómo acabé cantando en un karaoke de Paro
Ruta del día: Paro - Taktsang - Paro
Planificación y reservas con antelación
LUGARES VISITADOS

El icono sagrado de Bután, un monasterio colgado de un acantilado a 900 metros sobre el valle que desafía la gravedad y marca el hito espiritual.

Tradicional baño de piedras calientes de Bután, donde el agua se calienta con rocas de río ardientes y hierbas medicinales.

El entretenimiento nocturno favorito de los locales, donde la cultura moderna butanesa se fusiona en salas vibrantes.
🏨 RESERVAS ONLINE
Solo se puede viajar a Bután obligatoriamente con agencia especializada que es la encargada de tramitar también el visado de acceso e incluir la tasa obligatoria diaria. Yo me he ido con la agencia Youlantours de Alberto, con quién estuve ya en Tíbet y que tiene los mejores proveedores de China, Tíbet e India.
Este es el día climax del viaje a Bután. El plan oficial dice "caminata al icónico Monasterio del Nido del Tigre". Lo que no dice el plan es que voy a ver el monasterio aparecer entre nubes a las 08:10, que voy a subir a un mirador extra al que apenas sube un 5% de la gente, que haré un picnic en el río o que terminaré el día sumergido en una bañera de madera con piedras ardientes antes de una cena que voy a ayudar a cocinar yo mismo. La ruta del día ha sido similar a ésta...
El Nido del Tigre (en butanés, Paro Taktsang) es un monasterio pegado a un acantilado vertical de granito negro a unos 900 metros sobre el valle de Paro. No hay pista, ni telesilla, ni carretera que llegue arriba. La única forma de visitarlo es a pie, subiendo un sendero bien marcado pero exigente.
NOTA IMPORTANTE QUE DEBES LEER:
Si has llegado hasta este artículo del diario de viaje a Bután y te sale esta caja es que ya estamos dentro de un país al que no se puede viajar por libre y debes conocer 3 datos:
- 1. Este relato forma parte de una guía completa de nuestro viaje a Bután y dispone de muchos más artículos que te servirán para preparar el tuyo.
- 2. NO es posible viajar a Bután por libre. SOLO Y EXCLUSIVAMENTE se puede acceder contratando un tour con una agencia especializada. Nosotros hemos viajado con Youlan Tours con quién viajamos también a Tíbet, que además te permite diseñar un viaje a medida con experiencias únicas diferentes a las rutas tradicionales.
- 3. Ni decir tiene que debes tener un seguro de viaje y además aquí te recomiendo uno completo como el IATI Anulación Premium ya que se llega a alturas de 4.000 metros. También podría valerte la opción MOCHILERO.
➡️ Si todavía no habéis leído "Qué ver en Paro en 1 día", el día del tiro con arco, los tejidos y el paseo previo; os recomiendo empezar por ahí para entender por qué este trekking se prepara la tarde anterior y no la misma mañana.
Por qué madrugar al Nido del Tigre cambia el viaje entero
Nos levantamos a las 06:00 en el Mandala Resort. Desayuno rápido, botella de agua al doble en la mochila, forro polar debajo del plumífero (a 2.600 metros y al amanecer, las manos se me congelan los primeros minutos) y a las 06:30 estoy poniendo el pie en el coche.
El consejo más extendido sobre el Nido del Tigre es subir por la tarde porque "la luz es mejor para la foto". Os voy a ser honesto: es una media verdad. Pema, que lleva más de 10 años como guía y ha subido más de 200 veces a este monasterio, me lo explica durante la víspera: "la mejor hora no es la de la foto. Es la del silencio."
.. y tras visitarlo, estoy de acuerdo con él pero sobre eso os doy mi opinión más tarde porque son las 07:00 de la mañana del 23 de marzo y toca arrancar el trekking más famoso de Bután.
Pema1 y Pema2 caminando conmigo en silencio. Lo que viene por delante son unas 7 horas de montaña y la sensación creciente de que hoy voy a ver algo que lleva atrapándome desde que aterricé en Paro.
El madrugón tiene recompensa inmediata: los primeros dos kilómetros de sendero son para mí solo.
Subir al Taktsang: 900 metros de leyenda (los datos que pocos cuentan)
Aquí es donde paso de la leyenda a los datos fríos. Porque una cosa que falta en la mayoría de artículos sobre el Tiger's Nest son datos reales medidos, no estimaciones de guía turística. Así que aquí van los míos, directos del reloj.
📍 Punto de inicio: aparcamiento de Taktsang, a unos 20 minutos en coche del centro de Paro
🥾 Distancia: 10,59 km ida y vuelta (subiendo también al templo de la cima)
🏔️ Altitud: 2.580 m base → 3.120 m monasterio → ~3.225 m si subes al mirador secreto
🏔️ Desnivel positivo real caminado: 772 metros
⏱️Tiempo total en el sendero: 7 horas (de 07:00 a 14:00 incluyendo las paradas)
⏱️ Tiempo de movimiento puro: 4 horas 55 minutos
❤️ Frecuencia cardíaca media: 132 bpm
❤️ Calorías quemadas: 1.018 kcal
Una aclaración importante sobre el desnivel, porque hay confusión en casi todos los artículos que he leído preparando el viaje: cuando os dicen que el Nido está "a 900 metros sobre el valle", eso es la altura del monasterio respecto al suelo del valle de Paro, no lo que vosotros subís caminando. Lo que realmente subís a pie son unos 600-700 metros desde el aparcamiento — unos 772 en mi caso porque incluyo el mirador secreto.
No es Himalaya técnico, no hay pasos expuestos, no necesitáis crampones ni equipo especializado. Pero no es un paseo: el aire a 3.100 metros es un 30% menos denso que al nivel del mar y se nota.
07:00 — El arranque: caballos, ermitas y los primeros escalones
El sendero arranca en un aparcamiento a 2.600 metros de altitud, rodeado de pinos azules del Himalaya y carteles oficiales con nombres de aves migratorias que atraviesan el valle en primavera. Hoy viene conmigo Pema2, el conductor, que normalmente no sube (los conductores se quedan en el coche esperando). Que haya subido hoy es un gesto. Y lo agradezco.
Los primeros minutos los tenéis que caminar con calma. No os matéis el primer kilómetro ya que se nota la altitud, aunque no parezca. El sendero sube en zig-zag entre pinos, con tramos de tierra roja y peldaños sostenidos por troncos horizontales. A
Estamos posiblemente en la zona más dura de todo el recorrido porque todavía estás intentando aclimatarte.
Ya alcanzas los 2.700 m. He hecho 1,68 km y subido 240 metros.
217 kcal quemadas. Ritmo cardíaco a 157. Se me va a quedar un tipito en este viaje...
08:10 — El primer reveal entre nubes
Si te lo preguntas, hay fuentes a lo largo del camino para re-cargar la cantimplora.
A los 70 minutos de caminata, cuando ya llevo más de 300 metros de desnivel, doblo un recodo y ahí está.
Por primera vez. Pequeño, entre nubes que suben del valle. El Nido del Tigre aparece y desaparece como si alguien jugara con él detrás de un telón.
Me quedo parado. Pema, que me ha visto hacer este gesto 200 veces, también. "La primera vista es la más importante", me dice bajito. "Nunca deja de emocionar, ni a los butaneses."
En estos meses, esta ventana del amanecer dura 15 o 20 minutos. Las nubes todavía no han subido lo suficiente para tapar todo, y el sol todavía no ha secado la humedad del valle. Si llegáis a las 10:00, esto ya no está. Veréis otra cosa bonita, pero no esto.
08:40 — La cueva donde nació el Segundo Buda
A los 100 minutos de subida llegamos a una pequeña capilla blanca con tejado dorado encajada entre dos rocas enormes. No es el monasterio principal. Es una capilla en ruta que, según la tradición butanesa, marca el lugar donde nació el Segundo Buda, otra de las manifestaciones de Guru Rinpoche.
Dentro hay cuatro monjes: uno mayor con túnica roja y platillos ceremoniales, un niño pequeño (no tendrá más de 10 años) leyendo escrituras sagradas, y dos monjes soplando los dungchen, las trompetas largas butanesas que ya conocí en el monasterio de Dodeydrak y en el anterior viaje a Tíbet.
El sonido aquí es idéntico. Profundo, hondo, casi un gruñido de ballena. Pero en esta cueva, con el cielo gris filtrándose por las ventanas y el valle allá abajo, pega diferente.
Los miradores principales y la bajada a la cascada
A las 08:50 llegamos a la secuencia de miradores principales, los que aparecen en casi todas las fotos de este monasterio. Son tres plataformas escalonadas frente al acantilado, con barandillas de madera pintada de azul y rojo y banderas de oración deshilachadas por el viento ondeando por todas partes.
El Nido está enfrente. A la misma altura. Y a esta hora, en marzo, con las nubes todavía jugando con él.
Absolutamente vacío. Pema, Pema2 y yo somos los únicos en los tres miradores. En total, quizá unas 10 personas en todo el sendero.
Desde el último mirador, el sendero baja brusco al fondo de una garganta donde hay una cascada de unos 60 metros que cae lateralmente junto al monasterio. Se oye antes de verla.
Es la imagen que siempre sale en las fotos profesionales: el agua cayendo vertical por la roca negra mientras los edificios blancos del monasterio parecen flotar al lado.
Hay un detalle que os va a hacer gracia y os voy a contar: hay un perro. Un perro grande, rubio, perfectamente tumbado en una de las piedras del mirador, viendo pasar a los peregrinos como si fuera el guardián oficial del lugar. Lleva ahí años, según Pema. Los peregrinos le tiran trocitos de comida, los monjes le dejan cuencos de agua. Desde la cascada, el sendero sube bruscamente por una escalera casi vertical. Diez minutos más y llegamos por fin al Nido del Tigre.
La leyenda del hombre que voló sobre una tigresa llameante
Siglo VIII. Los valles del Himalaya están dominados por espíritus animistas y fuerzas que los habitantes consideran malignas. Los monjes tibetanos invocan a Guru Rinpoche (Padmasambhava, "el Maestro Precioso") para someter a esos demonios. Y Guru Rinpoche se presenta en Bután como sabe hacerlo: volando desde el Tíbet montado sobre el lomo de una tigresa llameante.
La tigresa, según la tradición, era en realidad Yeshe Tsogyal, su consorte, transformada en animal para transportarlo. Aterrizaron en una cueva en lo alto de un acantilado vertical sobre el valle de Paro. Y allí, Guru Rinpoche meditó durante tres años, tres meses, tres semanas y tres días hasta someter a todos los demonios de la región. Pensad un momento en esa cifra: 3-3-3-3. No es un dato redondo elegido al azar. Es un código sagrado en el budismo Vajrayana. Y los butaneses lo cuentan exactamente así, con la precisión del que te explica dónde está enterrado su abuelo.
Ese lugar es hoy el monasterio de Paro Taktsang, el Nido del Tigre. Un grupo de edificios blancos con tejados dorados pegados a la roca como nidos de golondrina. La cueva original donde meditó Guru Rinpoche solo se abre al público una vez al año. En 1998, un incendio devastó el monasterio por completo: la estructura de madera ardió hasta los cimientos. Pero la estatua principal de Guru Rinpoche sobrevivió intacta entre las cenizas. La reconstrucción, supervisada personalmente por el cuarto rey de Bután, se completó en 2005.
Dentro del Tiger's Nest, los templos donde no puedes hacer fotos
Llegamos al complejo del Tiger's Nest a las 09:30, después de dos horas y media de subida y lo primero que encuentro es un policía. Muy serio, muy educado, pero muy estricto: mochilas, teléfonos, cámaras, todo fuera. Los dejas en unos casilleros en la entrada. Dentro del monasterio no hay fotos. Ni las mías ni las de nadie que respete las normas. Así que os voy a contar lo que hay dentro con palabras, que es lo único que puedo hacer.
Descalzos, atravesamos primero la zona reconstruida tras el incendio. Murales nuevos pero pintados al estilo tradicional: tankas con imágenes de deidades iracundas, el Rueda de la Vida con los seis reinos de la existencia, las ocho manifestaciones de Padmasambhava. Lámparas de mantequilla de yak encendidas por todas partes. El olor es denso, dulzón, una mezcla de mantequilla caliente, incienso y madera vieja.
Luego pasamos a la parte que no ardió. La cueva original donde Guru Rinpoche meditó. Aquí está la estatua que sobrevivió al incendio de 1998 — la figura central del complejo, la prueba viva (para los butaneses) de que el lugar es efectivamente sagrado. En uno de los templos más pequeños, casi al final del recorrido, hay una fila de cientos de velas encendidas de todos los tamaños. Velas enormes, velas diminutas, unas en cera de yak amarilla y otras en cera roja. Los peregrinos vienen a dejar su vela por alguien. No hay nadie más ahí dentro, solo yo y las velas.
Enciendo una. Pienso en mi abuela. Pienso en que me gustaría compartir este momento con ella. Pienso en mis chicas, que están en casa con gripe estos días. No es una oración, no soy budista, no creo exactamente en nada de lo que este lugar representa aunque si siento su energía. Así enciendo una vela y me quedo ahí de pie unos minutos, en silencio absoluto, con ese silencio denso que solo tienen los sitios donde llevan 1.300 años rezando.
Salimos del monasterio a las 10:30. Pema y Pema2 tienen una propuesta para mí.
El mirador secreto al Nido del Tigre al que sube solo el 1% de la gente
Pema me plantea algo según salimos del monasterio: "¿Tienes piernas para una hora más de subida?" Y me explica: por encima del Nido del Tigre, si seguís un sendero lateral más estrecho y peor señalizado, llegáis a un mirador por encima del nivel del monasterio, desde el que lo veis literalmente A VUESTROS PIES. Se llama Zangto Pelri (os doy el nombre por si queréis preguntarle a vuestro guía).
De las personas que suben al Tiger's Nest, según Pema apenas un 5% hace también este tramo extra (¿o era un 1%?).
Son 60-70 minutos más de subida, otros 200 metros de desnivel, y hay que merecérselo con las piernas ya cansadas. Digo que sí sin pensarlo. ¡Las imágenes son simplemente espectaculares!
El tramo es bonito pero agotador. Son escalones de piedra con musgo, tramos de tierra compactada, algún pasamanos metálico en las secciones más expuestas.
El corazón me sube a 164 pulsaciones. Hay otro pequeño monasterio enclavado en la roca...
Y empiezan también zonas de escaleras metálicas totalmente empinadas para zonas que serían insalvables de otra forma
Y a las 11:30 llegamos a la cima. Me quedo sin palabras durante los primeros dos minutos. El Nido del Tigre está AHÍ ABAJO. No al mismo nivel como en los miradores clásicos: abajo. Las cubiertas doradas brillan por primera vez bajo el sol. Las nubes ya han subido todas y el valle entero se abre hacia el sur.
Pema saca de su mochila el picnic de desayuno que Pema2 trajo en la suya: sandwichs vegetales, huevo duro, manzana, chocolate, té caliente en termo. Nos sentamos en el borde del precipicio — con toda la prudencia del mundo, tampoco es que haya barandilla — y comemos en silencio.
Y me doy cuenta de que estoy teniendo una de esas experiencias raras que te da viajar: estoy en un sitio al que muy pocos llegan, con un plato de comida sencilla, mirando un monasterio del siglo VIII, a 3.300 metros de altitud, un lunes cualquiera a las 11:30 de la mañana. Y pienso: joder, qué afortunado soy.
Opinión de Isaac
Opinión propia | Esto no te lo cuenta una IA
¿Subir al mirador secreto o quedarte en el monasterio?
- Si sois fotógrafos no hay duda, este mirador da la imagen del Nido que no veis en ninguna postal. Es la imagen de arriba, la que muy pocos tienen.
- Si vais justos de fondo físico o con niños pequeños, quedaos en el monasterio principal. Ya habéis hecho lo importante, no os torturéis.
- Si llegáis al Nido con gasolina en las piernas y un guía dispuesto, pedidle explícitamente el mirador alto. Tenéis que insistir: los guías no lo proponen por defecto para no comprometer al cliente. Pero si vais bien, es la mejor decisión del día.
Y aquí enlazo con algo que he estado notando todo el viaje: este tipo de gestos son la diferencia entre una agencia y una agencia-familia. Que Pema me proponga subir otra hora más, "con el sueldo ya cobrado", con el trabajo oficialmente hecho en el monasterio principal, no lo hace cualquiera.
La bajada y el capuchino del Taktsang
Es hora de descender. La adrenalina a tope pero ya son muchas horas de caminata. Y lo hacemos rápido. Son las 12:40 cuando llegamos al café Taktsang, el único establecimiento de la ruta: una cafetería-restaurante de madera y cristal con tejados verdes, balcón panorámico y mesas con manteles de lino. Está a medio camino exactamente entre el aparcamiento y el monasterio.
Me pido un capuchino e invito a Pema2 porque Pema no quiere (💵 500 Nu). Y aquí, con la taza caliente en la mano y el Nido ya lejos, diminuto en el acantilado, es cuando me doy cuenta de que Pema tenía razón sobre lo del café: este capuchino, de vuelta, sabe a victoria. Si me lo hubiera tomado de ida, habría sido un café más.
Pienso en todos los que suben dos horas, se cansan, paran aquí a reponerse, y luego siguen otra hora hasta el monasterio compitiendo con 50 personas más que han llegado a la misma hora. Y pienso que el error no es suyo, es que nadie les dijo el orden correcto. El café, siempre de vuelta, nunca de ida. Si paráis en la cafetería a la ida, llegáis a los miradores a la misma hora que el resto del mundo y no es malo (la imagen es la misma), pero no tendréis ese momento WoW en silencio.
Subís directos, disfrutáis del silencio de los miradores vacíos y bajáis a tomar capuchino con el Nido ya a lo lejos. Tiene todo el sentido.
¿Subir por la mañana o por la tarde? Mi opinión
Os voy a dejar otra de mis "reflexiones" pero esto ya es más personal. En mi opinión, ésta es la mejor forma de visita el Nido del Tigre y disfrutar su experiencia
- Si vais para hacer la foto bonita y perfecta de postal → subida por la tarde (13:00-14:00). El sol pega de frente al monasterio y la composición cae clavada.
- Si queréis vivirlo como peregrinos → subida al amanecer (07:00). Miradores vacíos, nubes que suben del valle y abren el reveal a cámara lenta, silencio absoluto en el sendero. Es otra liga.
- Con niños o condición física justa → mejor por la mañana igualmente: hace menos calor, el cuerpo está fresco y las paradas no te agotan tanto.
A las 13:43 llego de nuevo al aparcamiento. Paro el cronómetro del reloj.
7 horas desde que empecé, 4h 55min de movimiento puro, 10,59 km. Pema2 ya me esperando con el coche (descendió más rápido que nosotros).
"Isaac, Tashi nos espera. Tiene una sorpresa." - Dice Pema
La comida junto al río que Tashi había preparado en secreto
Bajamos unos 15 minutos por la carretera del valle de Paro hasta un claro junto al río Paro Chhu. Y ahí, en medio de la naturaleza, bajo un porche de madera improvisado, está Tashi, la jefa de Pema1 en YoulanTours, a la que conocí en Thimphu el Día 4 en la cena del día "Mercados, artesanía y comida en Thimphu (los mejores momos)". Y hay otra guía de la agencia con otro grupo de españoles que coinciden con nosotros.
La cosa no es casualidad: Tashi lo ha organizado a propósito coincidiendo con los dos grupos el mismo día, para celebrar el final del viaje en el punto clave del itinerario.
Comemos ema datshi (el plato nacional, os lo explico en detalle más abajo), arroz rojo butanés, verduras salteadas, sopa picante y una especie de crema de patata con guindilla verde.
Dotsho: el baño de piedras calientes que te quita 7 horas del cuerpo
Después de la comida volvemos al Bhutan Mandala Resort a descansar un par de horas. Me tiro en la cama, reviso fotos, miro por la ventana el valle de Paro extendiéndose hacia el aeropuerto. Los campos marrones en mosaico, las casas tradicionales butanesas con sus tejados pintados, el reflejo del sol de la tarde en el río.
A las 18:00 en punto nos vamos a un Dotsho, el baño de piedras calientes tradicional butanés. Os lo explico bien porque es una experiencia muy rara y quiero que sepáis qué esperar.
El Dotsho es básicamente una bañera de madera llena de agua caliente a la que echan piedras de río ardientes como ayer vimos en el lugar donde practicamos tiro con arco en "Qué ver en Paro en 1 día: centro de tejidos, arco y tiendas". Las piedras las calientan en un fuego exterior durante horas hasta que se ponen casi al rojo vivo. Luego las cogen con unas tenazas de hierro y las dejan caer en un compartimento específico de la bañera. El contacto de la piedra ardiente con el agua genera vapor, minerales disueltos, y un calor que sube y sube sin parar. Al agua le añaden plantas aromáticas medicinales locales (Artemisia, sobre todo), así que huele a herbáceo.
Me meto. El agua está hirviendo al principio, me cuesta aguantar los primeros 30 segundos. Pero el cuerpo se adapta rápido. Y empieza algo que solo entendéis cuando lo probáis: las 7 horas de caminata desaparecen del cuerpo en 20 minutos. Los músculos se relajan por capas, las rodillas castigadas por la bajada vuelven a su sitio, la espalda se afloja. Cuando las piedras empiezan a enfriarse, tocan el cristal de la ventana y el butanés que está fuera entiende la señal: saca las frías, mete otras nuevas.
💡 CONSEJO PRÁCTICO: ¿Cuándo hacer el Dotsho? El baño de piedras calientes se hace DESPUÉS del trekking, nunca antes. Un Dotsho relaja músculos y baja mucho la presión. Si subís al Nido del Tigre con el cuerpo ya relajado del baño, os va a costar el doble. Orden correcto: amanecer → trekking → comida → siesta → Dotsho → cena. Ni siquiera lo haría el día anterior.
Cocinar ema datshi con la hermana de Tashi
Después del baño, camino dos minutos hasta el restaurante de al lado. Y esta es otra de las sorpresas que Tashi tenía preparadas: el restaurante es de su hermana.
La idea de la noche no es cenar: es cocinar. Pema y uno de los camareros (también con gho gris), me enseñan a preparar ema datshi, el plato nacional butanés. Y aunque parezca un plato sencillo, el truco está en el orden y en las proporciones.
La receta es casi demoledora en su simplicidad: chiles verdes largos, cebolla, tomate, mantequilla, queso butanés (datshi). Eso es todo. La cena final es ema datshi + shakam (carne seca de ternera con chile) + arroz rojo + sopa de verduras. Todo cocinado delante de mí, todo orgánico, todo sin adornos.
Es la mejor cena del viaje. No la más sofisticada, la más "honesta". Una cena hecha por mí en el restaurante de la hermana de la jefa de mi guía, con el guía sirviéndome la sopa. Y cuando terminamos, Tashi aparece por la puerta con una sonrisa y una propuesta.
Cómo acabé cantando en un karaoke de Paro
"Isaac. En Paro hay un karaoke. ¿Vamos?" Los butaneses son fans absolutos del karaoke. No lo sabía, pero tiene todo el sentido del mundo: país pequeño, noches frías, tradición oral potente, y una afición por cantar en grupo que aquí se canaliza de la misma forma que en Japón o Corea. Los karaokes butaneses funcionan como los asiáticos: salas privadas, una pantalla, un micro, un catálogo de canciones en inglés, hindi, dzongkha y butanés. Así subimos al coche de Pema2, Pema, Tashi y yo. Nos unimos con la otra guía de YoulanTours que estaba con el grupo español de la comida del río y nos plantamos en un sitio llamado Diamond Mid-Point Karaoke.
Entramos en una sala privada iluminada en luces rosas fluorescentes, con sofás bajos, un par de pantallas, aire acondicionado, y ese ambiente pegajoso de karaoke asiático que cualquiera que haya estado en uno reconoce al segundo. Hay una carta de precios en la mesa.
¡Hoy invito yo! Cervezas butanesas para los cuatro (💵 ~1.500 Nu en total). Pema canta. Canta en serio. Con los ojos cerrados, con la mano en el pecho, dándolo todo con una balada butanesa que no entiendo pero que claramente tiene peso emocional. Pema2 baila. Baila sin parar, con una sonrisa enorme, moviéndose de una forma que mezcla Bollywood con K-pop con algo suyo muy personal. La otra guía canta también, risueña, una canción en hindi. Me piden que cante. Les digo que no tengo ni idea de nada butanés ni indio. Miro el catálogo, encuentro algo español. Y ahí canté lo que canté.
Pero lo que pasa en el karaoke, queda en el karaoke. Nos vamos del Diamond Mid-Point cerca de medianoche. Al salir a la calle, el aire de Paro a 2.300 metros está frío y limpio. Tashi me da un abrazo largo. Pema2 me da una palmada fuerte en la espalda. Pema dice "Mañana os recojo a las 09:00, Isaac. No tardéis". Y yo subo al coche pensando una cosa: Llevo 11 días en Bután. He visto el Nido del Tigre al amanecer. Y he terminado el día cantando en un karaoke de Paro con mis guías. Y las dos cosas son este país.
Mañana me voy. Pero antes, hay un último dzong que todavía no he visto....
Isaac, desde Paro (Bután)
💵 GASTOS DEL DÍA: 2.000 Nu (apróx 21,60 EUR)