Abr
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No son pocos los relatos en los que compañeros viajeros cuentan, especialmente en Siria, que se han encontrado un pueblo muy lejos del que se nos muestra por la tele cuando se habla de Oriente Próximo, un pueblo amable y servicial.
Vamos a la cuna de la civilización, aquella que nacía durante el segundo milenio a.C. cuando nabateos, cananeos, fenicios y arameos tomaban sus tierras, que posteriormente caian en manos de asirios, babilónicos y del gran imperio Persa.
Pero fué Alejandro Magno y los Griegos los primeros grandes conquistadores de esta tierra, antes que Romanos y Bizantinos lo anexionaran a su gran e inmenso imperio que todos conocemos (y con ellos su esplendor) y el Imperio Omeya posteriormente
Y llegaron las cruzadas del S.XI al S.XIII. Árabes y Cristianos se alternaron Tierra Santa en cruentas batallas a lo largo de todo el territorio. Castillos y fortalezas impenetrables nacían con ellas.
La decadencia llegó con la invasión y destrucción de los Mongoles y la ignorancia de los Mamelucos, pero el Imperio Otomano desde el S.XVI al S.XX recuperó su esplendor.
La Primera Guerra Mundial, la guerra anglo-árabe contra los turcos con Lawrence de Arabia al frente y la posterior "traición a los arabes" llevó a Francia e Inglaterra a repartirse el territorio que posteriomente independizado dió lugar a los actuales Libano, Siria y Jordania.
Pues aquí estamos, con las maletas empaquetadas destino Ammán vía Madrid, en el Aeropuerto de A Coruña (y Bego en Alicante).
Como no todo podía ser perfecto, aquí sufrimos la INCIDENCIA desagradable del viaje. Mientras Bego facturaba la maleta a Amman y le daban las tarjetas de embarque de ambos vuelos, Isaac, Juve y Ruth teníamos que aguantar las insolencias de "una pantoja de Iberia desagradable" diciendo que no funcionaba el sistema y no podia darnos las tarjetas Madrid – Amman (aunque las maletas si iban). Desayunamos (4,80 €) y volvemos a insistir pues nuestro transito es de apenas 1h y 30 min y una amable compañera consigue sacar la de Ruth e Isaac, pero seguimos sin la de Juve.
Dicho y hecho, el DESASTROSO SISTEMA DE IBERIA (un cero para la compañia por nuestra parte, ya que no es la primera que nos hace) además de no permitir el check-in online para codigos compartidos y no funcionar el sistema ni en el Aeropuerto, hace que junto a un retraso de 30 min del avión, lleguemos con el avión completo y Juve sin tarjeta de embarque. Como dice la ley (no olvideis vuestros derechos) los 600 € de indenmización no nos los quita nadie. Ruth se queda con Juve. Bego e Isaac con las 4 maletas nos vamos adelantando hacia Amman.




