Si bien es cierto que ya el DÍA 3 de viaje habíamos disfrutado de una las maravillas del mundo que nos dejaron de legado la Civilización Maya, también lo es que nos quedamos con ganas de poder seguir sumergiéndonos en esta aventura al pasado en Tulum ya que el DÍA 4 cuando nos acercamos permanecían cerradas.

Pues bien, no queríamos irnos sin poder disfrutar de este privilegio y hoy nos hemos acercado precisamente aquí de nuevo, a Tulum.

Tulum fué una gran ciudad amurallada al borde del Mar Cáribe. En la antigüedad su nombre era Zamá que significa amanecer, por su emplazamiento singular al borde de los acantilados que dejaban dislumbrar preciosas salidas de sol. Un esquema de lo que queda de ella podría ser algo así…

Fué ya en el S.XX cuando la ciudad tomó el nombre de Tulum, cuyo significado es murallas, cuando esta ciudad ya era solo ruinas.

Pero, ¿que tipo de misterios encierra esta ciudad? Hay multitud de leyendas sobre Tulum, pero especialmente importante es que esta ciudad-puerto fué el emplazamiento elegido por sacerdotes-astrónomos para ver nacer a Venus como estrella vespertina y renacer como estrella de la mañana.

Ya desde el primer momento en que entramos en el gran complejo arqueológico podemos observar, como ya nos pasó  el DÍA 3 de viaje en Chichén Itza, lo que antaño debió ser un lugar mágico.

Sin embargo, es importante saber que Tulum nació cuando la Civilización Maya ya estaba en su etapa Postclásico e incluso decadente, en el año 1.200 d.C. y que fué una de las últimas fortalezas de este pueblo como podemos observar en el tipo de construcciones de piedra que nos rodean así como su famosa muralla de entre 3 y 6 metros que le da nombre.

Las primeros vestigios importantes que nos encontramos son el llamado Templo de los Frescos, edificio de dos niveles con un amplio pórtico sostenido por columnas que en el segundo nivel tiene frescos representando seres del inframundo y la Casa de las Columnas, que aún se conserva en bastante buenas condiciones.

Al igual que en Chichen Itza, la zona del denominado Castillo es la más espectacular, ya que nos encontramos ante la edificación más alta de todo Tulum, construida sobre anteriores edificaciones más pequeñas. Pero no sólo eso, sino que se encuentra practicamente sobre el brusco acantilado que lo separa del mar.

Una escalinata da acceso al templo. Éste se divide en dos salas, una que funciona como pórtico y otra como santuario, estando el interior decorado de pinturas murales que muestran la imagen de Venus

Si hay una construcción especialmente importante en Tulum, esa es el Templo del Dios Descendente, ya que el culto a dicho dios tomó especial importancia en este lugar y esta etapa. La figura descendente de un dios alado no puede ser otras cosa más que la representación de Venus. El edificio se compone de una plataforma sobre la que se levanto un templo de una sola pieza y con techo de bóveda y ventana al fondo.

Hace muchiiiiiiiiiisimo calor. Posiblemente el día que más calor hace desde que estamos en México. Por eso es inevitable que vayamos haciendo pequeñas paradas a la poca sombra que vamos encontrando.

Pero si algo bueno tiene Tulum, es que no sólo son ruinas y leyendas, sino que unas playas de azul turquesa invitan a un buen baño al lado de una zona arqueológica de valor incalculable. ¿Quién da más?

Así pasamos nuestras últimas horas en una tierra inolvidable, bajo unos precipicios que soportan uno de los lugares que más recordaremos en todo el viaje. Ya en 1518, la expedición de Juan de Grijalva divisó desde el mar las torres de la ciudad de Tulum, “la ciudad del amanecer”. Pero Grijalva, a pesar de la llamada de la belleza, no detuvo sus naves. ¿Quien sabe quien y con que intenciones le esperarían allí?…

Isaac & Familia


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