Abr
21
En 1935 moría una de las figuras más destacadas y conocidas en nuestro destino de hoy. Actualmente, en el lugar donde se estrelló accidentalmente reza una placa que dice: "Existen dos clases de hombres: aquellos que duermen y sueñan de noche y aquellos que sueñan despiertos y de día… esos son peligrosos, porque no cederán hasta ver sus sueños convertidos en realidad". Yo no me considero peligroso, pero como ahora, me sorprendo a veces a mi mismo soñando de día.
Se llamaba Thomas Edward Lawrence, pero es más conocido como Lawrece de Arabia, y fué el protagonista de las principales batallas árabe-británicas contra los turcos en la I Guerra Mundial, como dijimos el DÍA 2 DEL VIAJE.
Nos resistiamos a irnos del valle del Wadi Musa, pueblo en el que nos alojabamos. La vista que teniamos desde la cima de la población tras abandonar el hotel era muy impactante.
El paisaje de nuestro viaje había cambiado por completo. Atrás quedaron la exhubertante vegetación de la zona del Río Jordan. Tierra, montañas rocosas y arena nos comenzaron a rodear nada más salir de las proximidades de Petra. Ibamos camino de uno de los desiertos más particulares del planeta, el desierto del Wadi Rum. Wadi Rum significa "Valle de la Luna".
Nada más llegar a la entrada de este area protegida, quedamos anonadados con uno de los paisajes más bellos del mundo. Este desierto no es como todos los que conocemos, es un desierto de hermosos paisajes montañosos y tierra rojiza. Su magía quizás viene de esos colores, generados al desaparecer el agua del Mar Rojo que antes lo annegaba. Los Siete Pilares de la Sabiduría nos dan la bienvenida.
Un jeep nos espera. Beduinos locales, los únicos que pueden tener "cacho" en este negocio, nos conducirán por el rojizo desierto. Pasamos montañas de extrañas curvaturas, la famosa vía del tren asaltada tantas veces antes comentada y caminos de arena…
Nada más comer, nos acercaron al que iba a ser nuestro campamento para dormir. Está ubicado en un enclave bastante protegido de viento y tormentas. Allí unas Haimas preparadas nos esperan. Por la noche habría una barbacoa con música. Está bastante preparado. Seguro que dormir en la soledad del desierto sería una opción muchiisimo mejor.
Pero no nos podiamos ir del desierto sin utilizar el transporte privado por excelencia, el camello. Comenzó a atardecer y nuestro "taxi" nos llevaba lejos, a la cima de una colina cercana al campamento, para ver una bonita puesta de sol.
Petra es la perla de Jordania, pero si hay algo que realmente me llevo conmigo de este viaje, es este día. No esperaba un desierto tan sumamente bello. Algún día volveré, en otro plan. Lo se.
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