May
30
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Ayer fijabamos el nacimiento de Hungría con el reinado de San Esteban a partir del año 1000. Estabamos en plena edad Media, y la Corona comenzaba a acuñar moneda y ha establecer regimenes feudales así como ha establecer la Iglesia Cristiana.
En 1241-42 los mongoles arrasarían el imperio, no obstante, los verdaderos años gloriosos de la Hungria Medieval vendrian después, durante el reinado de Matias Corvino. Pero como bien cita la historia, y como ya hemos visto en recientes viajes (Siria por ejemplo), el Imperio Otomano no tuvo piedad y en 1526 comenzaría la ocupación turca del pais.
Aquí comenzamos nuestro primer día en Budapest, levantandonos temprano para aprovechar el día, y tras desayunar en el buffet del Central Basílica, (ARTICULO COMPLETO DEL HOTEL AQUÍ), acercarnos a la impresionante Basílica de San Esteban, en honor al primer Rey de Hungria. La fachada es de estilo neoclásico, con dos grandes torreones que albergan la campana más pesada de Hungría (9 toneladas).
Tras un pequeño paseo, llegamos al Parlamento, un verdadero simbolo de la ciudad que copa postales y souvenirs.
Como queda un rato para la visita, aprovechamos para ver los exteriores del Parlamento (el tercer más grande del mundo tras Rumania y Argentina), obra de Steindl inspirada en el británico terminada en 1902, que mezcla muchos estilos arquitectónicos (neogótico, neorománico, neobarroco) e irnos a "almorzar" algo a una curiosa confitería local.
El Danubio es el segundo río más largo de Europa tras el Volga, surcando hasta diez paises. Es más que un río, ya no solo por su caudal, sino porque en sus orillas ha visto nacer ciudades de gran importancia como Viena, Bratislava o Belgrado. Curiosa nos resulta el monumento Zapatos en el Danubio, del escultor Gyula Pauer, que consiste en 60 pares de botas y zapatos de hierro conmemorando el resultado de la barbarié que vivió la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial cuando los Nazis fusilaron a las orillas del Danubio a multitud de judios hungaros.
En uno de sus cruces a la izquierda, según subimos la calle, está la zona de Operas por excelencia. Hay multitud de opciones para ver, aunque tendremos que dejarlo para otra ocasión. También encontramos el Teatro de la Opera de Hungria, donde cogemos entradas para la visita guiada de las 15’00 (10 € cada uno) y algún que otro regalo (18 €). En la zona hay bastante lugares para comer así que decidimos meternos en un tipico restaurante hungaro (3.700 HUF los dos) pues el hambre ya aprieta. ¿Llena Bego? jejeje




